martes, 19 de julio de 2016

Prefacio de Santa María Magdalena



Hace poco más de un mes, se daba la noticia de que por deseo expreso del Papa Francisco se establecía que la Memoria litúrgica de Santa María Magdalena fuese elevada al rango de Fiesta. Con tal motivo, la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos acaba de aprobar el texto del prefacio para dicha fiesta litúrgica.



22 de julio 

SANTA MARÍA MAGDALENA 


FIESTA

Prefacio 

APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES 

V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
aclamarte siempre,
Padre todopoderoso,
de quien la misericordia
no es menor que el poder,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual se apareció visiblemente en el huerto
a María Magdalena,
pues ella lo había amado en vida,
lo había visto morir en la cruz,
lo buscaba yacente en el sepulcro,
y fue la primera en adorarlo
resucitado de entre los muertos;
y él la honró ante los apóstoles
con el oficio del apostolado
para que la buena noticia de la vida nueva
llegase hasta los confines del mundo.

Por eso, Señor,
nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:

Santo, Santo, Santo…

viernes, 3 de junio de 2016

Coro Diocesano para las Ordenaciones


El próximo domingo 3 de julio a las 18:00h. tendrá lugar en la Catedral de Santiago uno de los acontecimientos diocesanos más importante del año: las ordenaciones. 

Con tal motivo, desde el Secretariado Diocesano de Música Sacra queremos propiciar que este acontecimiento sea una verdadera fiesta diocesana, por ello INVITAMOS a participar en el "Coro Diocesano" a todas las personas de la diócesis que quieran formar parte de esta interesante experiencia musical.

Los requisitos son:

1. Tener ganas de cantar
2. No desafinar (mucho)

Tendremos un sólo ensayo ese mismo DOMINGO 3 a las 16:30h. en la Catedral. Pero recordad, es imprescindible inscribirse para tener sitio reservado para todos.

El repertorio será el siguiente (puedes escuchar los cantos haciendo clic sobre el título):

Procesión de entrada: Aclamad al Señor (M. Cela)
Salmo responsorial: Aclamad al Señor (salmo 65)
Aleluya (M. Frisina)
Aclamación elección de diáconos: “Demos gracias a Dios” (O. Valado)
Letanía de los santos 
Aclamación a la doxología: “Amén” (Vaticano)
Si quieres más información puedes escribir a musicaarchicompostela@gmail.com

Descargar libro de la celebración


Oscar Valado Domínguez
Director del Secretariado de Música Sacra

jueves, 19 de mayo de 2016

Cursos de música litúrgica 2016

"La tradición musical de la Iglesia universal constituye un tesoro de valor inestimable, que sobresale entre las demás expresiones artísticas, principalmente porque el canto sagrado, unido a las palabras, constituye una parte necesaria o integral de la Liturgia solemne" (Sacrosanctum Concilium, 112).

Con tal motivo, a continuación, proponemos algunos cursos de verano para todos aquellos que quieran perfeccionar, profundizar o sencillamente descubrir el apasionante mundo de la música litúrgica.

IX Curso Nacional de Organistas Litúrgicos 
Entre el 18 y el 23 de julio en Valladolid se desarrollará este Curso en el que colabora la Conferencia Episcopal Española. Aunque está pensado originariamente para aquellos que son organistas... también se puede encontrar una formación interesante en: liturgia, canto gregoriano, polifonía, armonía, organería, etc.

I Curso de Música Litúrgica del Corpus Christi
Del 6 al 10 de julio, en Lugo, tendrá lugar la primera edición de este curso que pretende ser un recurso de formación amplia: liturgia, canto gregoriano, dirección coral, técnica vocal y órgano.

XXXVII semana de Estudios Gregorianos
Este curso específico de canto gregoriano tendrá lugar del 21 al 27 de agosto en el Monasterio Benedictino del Valle de los Caídos (Madrid). Es una puerta abierta al mundo del Canto Gregoriano y está conjuntamente por la Abadía Benedictina del Valle y la Asociación Hispana para el Estudio del Canto Gregoriano.

Málaga canta con Frisina
Entre los días 5 y 8 de julio en la ciudad de Málaga tendrá lugar una interesante iniciativa en la que Mons. Marco Frisina intervendrá en diversas actividades y, finalmente, todos los participantes podrán cantar en el concierto de clausura en la Catedral de Málaga dirigidos por M. Frisina.


lunes, 16 de mayo de 2016

El Tiempo Ordinario

Presencia del Señor en el camino de la Iglesia

a.    Origen y significado.

El tiempo ordinario tiene su origen en el domingo, en la celebración de la "Pascua" que se repetía semana tras semanas (cf. Hch 20,7). Poco a poco se han ido incorporando en la liturgia de la Iglesia los diferentes tiempos fuertes que hacen hincapié en algún misterio concreto de Cristo (Navidad o Pascua) o nos sirven como preparación de estos (Adviento y Cuaresma). Sin embargo, el Tiempo Ordinario omás propiamente, tiempo durante el año, es una de las partes del año litúrgico En él se desarrolla el misterio pascual de un modo progresivo y profundo; y, si cabe, con mayor naturalidad aún que otros tiempos litúrgicos, cuyo contenido está a veces demasiado polarizado por una temática muy concreta. Para la mistagogia de los bautizados y confirmados que acuden cada domingo a celebrar la eucaristía, el tiempo ordinario significa un programa continuado de penetración en el misterio de salvación siguiendo la existencia humana de Jesús a través de los evangelios, contenido principal y esencial de la l celebración litúrgica de la iglesia.

El valor del tiempo ordinario consiste en formar con sus treinta y cuatro semanas un continuo celebrativo a partir del episodio del bautismo del Señor, para recorrer paso a paso la vida de la salvación revelada en la existencia de Jesús. Cada domingo tiene valor propio. Se convierte, así, en un camino cotidiano y sencillo; en el que aprendemos de Jesús y compartimos con él las pequeñas cosas de nuestra propia vida.

b.    Características y peculiaridades de este tiempo.

El tiempo ordinario se divide en dos partes:
            1ª) Desde la Fiesta del Bautismo del Señor hasta el Miércoles de Ceniza
            2ª) Desde Pentecostés hasta el I Domingo de Adviento
           
Esto supone que de las 52 semanas del año, 34 discurren en el tiempo ordinario. Y de estas, 6 en la primera parte y 28 en la segunda. Pero más allá de los número debemos destacar la conexión del Tiempo Ordinario con los primeros pasos de las comunidades cristianas que se reunían cada semana para compartir la Palabra y el Pan; es decir, no se celebran grandes acontecimientos sino la cotidianidad de alimentarse con la Palabra y con el Cuerpo de Cristo.

En este sentido, el Evangelio proclamado en cada celebración dominical durante el tiempo ordinario se convierte en el punto de referencia; no porque en otros tiempos no lo sea, sino porque durante todo el tiempo ordinario se hace una lectura continuada de los evangelios sinópticos: Mateo (ciclo A), Marcos (ciclo B), Lucas (ciclo C). El Evangelio de Juan viene representado con el capítulo 6 en el ciclo A. De este modo vamos leyendo las escenas del evangelio por el orden que el evangelista ha dispuesto; y, así, la cotidianidad de Jesús se hace una con la nuestra.

Otra característica muy visible de este tiempo es el color verde de los ornamentos sagrados; aunque no tiene un origen muy definido podría evocarnos la esperanza, la naturaleza, la paz... 

c.     Fiestas que preceden a los domingos del Tiempo Ordinario.

El ritmo de los domingos del tiempo ordinario es importante mantenerlo; sin embargo, a veces hay fiestas que tienen suficiente entidad como para pasar por delante del ritmo dominical. Por ello hay días que cambiamos el color verde de la cotidianidad por el correspondiente de la fiesta que celebremos, que pueden ser de tres tipos:

1º) La solemnidad de Jesucristo Rey del Universo (Cristo Rey). El año litúrgico siempre finaliza con esta celebración en el último domingo del tiempo ordinario (XXXIV).
2º) Solemnidades de la Santísima Trinidad y del Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi). Son los domingo consecutivos a Pentecostés.
3º) Fiestas del Señor o de los Santos que se consideran bastante importantes como para celebrarse en lugar del domingo que corresponda: Presentación del Señor (Candelaria), San Juan, San Pedro y San Pablo, Transfiguración del Señor, Asunción de María, Exaltación de la Santa Cruz, Todos los Santos, Fieles Difuntos, Dedicación de la Basílica de Letrán, el Apóstol Santiago o las fiestas del patrón del pueblo o ciudad.

d.    ¿Un repertorio musical para todo el Año?

Numerosas veces podemos escuchar algún comentario por parte de algún director de coro parroquial que insinúa al adentramos en el tiempo ordinario:

martes, 10 de mayo de 2016

Retirada del cirio pascual

El cirio pascual es uno de los signos más importantes de la Pascua. Durante este tiempo litúrgico –que ya llega a su término–  nos ha acompañado llameante junto al ambón de cada una de nuestras iglesias. Sin embargo, al finalizar el tiempo de Pascua este próximo domingo de Pentecostés, la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramento nos recuerda: “El cirio pascual debe encenderse en todas las celebraciones litúrgicas del tiempo de Pascua hasta el domingo de Pentecostés. Después ha de trasladarse al bautisterio y mantenerlo con todo honor, para encender en él el cirio de los nuevos bautizados. En las exequias, el cirio pascual se ha de colocar junto al féretro, para indicar que la muerte del cristiano es su propia Pascua. El cirio pascual, fuera del tiempo pascual, no ha de encenderse ni permanecer en el presbiterio”. (Carta sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, n. 99).

Dicho esto, aunque no exista un "rito para el apagado del cirio pascual", puede ser muy oportuno pastoralmente que en la última misa del día (si no se celebran las II vísperas de Pentecostés) se haga una clara referencia catequético-litúrgica a la conclusión del tiempo pascual y, para ello, después de la bendición, podemos llevar en procesión el cirio pascual al bautisterio, donde permanecerá durante todo el año. Una vez allí se apaga.  

Si en algún lugar no hay bautisterio propiamente dicho debe retirarse el cirio del presbiterio, no sin antes especificar a los fieles que el cirio siempre estará presente y llameante cada vez que se celebre el sacramento del Bautismo o cualquier celebración de Exequias. Al concluir la breve catequesis explicativa se apaga el cirio y se despide a la asamblea como de costumbre.


martes, 3 de mayo de 2016

Celebración de San Juan de Ávila

Anualmente celebramos la fiesta de San Juan de Ávila, patrono del clero español. Con tal motivo, el próximo viernes 6 de mayo a las 13:00, el clero de nuestra diócesis compostelana (como otras muchas de España), se reunirá para celebrar solemnemente en la Catedral a su patrón.

En esta ocasión, como en otras, el Secretariado de Música Sacra –en colaboración con la Delegación del Clero– anima a todos aquellos sacerdotes que deseen formar parte de la Schola Cantorum que ayudará a solemnizar la celebración litúrgica de ese día a estar en el claustro de la Catedral a las 12:30 (ya revestidos) para repartir las partituras y realizar un breve ensayo.

Puede consultar el repertorio y el nombre de todos los homenajeados en este día que celebran sus bodas de diamante, oro y plata.



jueves, 7 de abril de 2016

XIX Jornadas de Liturgia


"EL VALOR DE LA PALABRA DE DIOS EN LA CELEBRACIÓN LITÚRGICA"
Ante la publicación de los nuevos leccionarios.

19-20-21 de abril (A Coruña - Santiago - Pontevedra)

Consultar el díptico de las Jornadas

Un año más la Delegación Diocesana de Liturgia de esta Archidiócesis Compostelana ofrece un espacio de encuentro y formación en las tres vicarías territoriales (Santiago, A Coruña y Pontevedra) para profundizar y abordar un tema de actualidad y relevancia para vivir y celebrar con mayor intensidad nuestra fe. En esta ocasión tendremos ocasión de reflexionar sobre la importancia de la Palabra de Dios en nuestras celebraciones litúrgicas: ¿por qué se proclama la Palabra? ¿quién y cómo debe hacerlo? ¿para qué unos nuevos leccionarios? etc.

Haremos una mención especial a la publicación de una nueva generación de libros litúrgicos; ya que la Comisión Episcopal de Liturgia, a petición de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, ha elaborado la nueva edición del Leccionario de la Misa, a partir de los textos de la Sagrada Biblia. Versión oficial de la Conferencia Episcopal Española. Estos leccionarios han entrado en vigor en el momento de su publicación y su uso será definitivamente obligatorio a partir del 8 de septiembre de 2016. A lo largo de este mismo año está prevista también la aparición del resto de leccionarios, así como la tercera edición oficial para España del Misal Romano. 

En estas XIX Jornadas Diocesanas de Liturgia podremos contar con un invitado de excepción para reflexionar sobre el verdadero valor de la Palabra de Dios en la celebración litúrgica: D. José Diéguez Dieppa. Formado en el Pontificio Instituto Litúrgico de San Anselmo (Roma), Profesor de Liturgia y Sacramentos en el Instituto Teológico de Vigo, Delegado Diocesano de Liturgia, Deán del Cabildo de Tui-Vigo y miembro de la comisión para la publicación de los nuevos leccionarios.

Será una oportunidad para profundizar en la importancia de la Palabra en la liturgia; así como conocer de primera mano el espíritu que ha movido esta nueva edición de los leccionarios.


A CORUÑA - MARTES 19 de abril 
20'00 - Hogar Sta. Margarita 

SANTIAGO - MIÉRCOLES 20 de abril
20'00 - Salón de actos del Instituto Teológico Compostelano

PONTEVEDRA - JUEVES 21 de abril
11'00 - Raíña da Paz (para sacerdotes)
20'00 - Salón de actos del Colegio Calasancio (abierto al público)
 

martes, 22 de marzo de 2016

El Santo Triduo Pascual


 Cuánto he deseado celebrar esta pascua con vosotros (Lc 22,15)



1. JUEVES SANTO


El Jueves Santo es el pórtico del Triduo Pascual. Por la mañana se celebra la Misa Crismal, aunque en nuestra diócesis se traslada al martes santo por motivos pastorales. Por la tarde, tal y como se indica en el Misal Romano, da comienzo el Triduo Pascual, reuniéndonos para recordar y celebrar la última cena de Jesús con sus discípulos. Su último encuentro con ellos antes de la pasión. Un encuentro que quiere resumir el sentido de todo lo que está a punto de ocurrir: su entrega hasta la muerte; y en el que recordamos: 1) la institución de la Eucaristía; 2) el Sacramento del orden; 3) el mandato del Señor sobre la Caridad fraterna.

El Jueves Santo debemos comenzar nuestra celebración con el sagrario vacío y con un canto de entrada apropiado al misterio que celebramos, donde se ponga de relieve la entrega de Jesús hasta la muerte. Este día se canta el Gloria y, mientras, se pueden tañer las campanas, que no volverán a sonar hasta la Solemne Vigilia Pascual. Existe una antigua tradición que después del Gloria el organista cerraba la consola del órgano y este no volvía a sonar hasta el Gloria de la Vigilia Pascual.

En la liturgia de la Palabra se nos hará revivir los acontecimientos del cenáculo: la 1ª lectura (Éxodo) versa sobre la pascua judía; el salmo responsorial (Sal 115): "El cáliz de la bendición es comunión con la sangre de Cristo"; La 2ª lectura (Corintios) sobre la institución de la Eucaristía; y el Evangelio (Juan) nos narra el pasaje del lavatorio de los pies a los discípulos. Después de la homilía, en consonancia con el texto evangélico proclamado se puede realizar el "lavatorio de los pies" mientras se canta una antífona adecuada: "Os doy un mandato nuevo". Este gesto simboliza la llamada de Jesús a poner la vida al servicio de los demás. Prosigue la liturgia eucarística, y es el único caso en el que el Misal Romano conserva la antífona de ofertorio: "Ubi caritas" (Donde hay caridad y amor). 

La misa sigue como de costumbre, pero con el conocimiento de que conmemoramos el aniversario de la institución de la Eucaristía: "haced esto en conmemoración mía". A continuación de la oración de poscomunión, se inciensa el Santísimo que permanece sobre el altar y, seguidamente, se traslada al lugar de la reserva cantando el "Pange lingua" (Que la lengua humana); una vez allí se vuelve a incensar mientras se canta el "Tamtum ergo" (Adorad postrados). El sacerdote se retira en silencio. 

La hora santa. En esta noche la Iglesia anima a los fieles a acompañar al Señor en oración. Jesús fue con sus discípulos al huerto de Getsemaní para orar, esperando la hora que viniesen a prenderlo. En ese momento de agonía pronunció estas palabras: "Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". En este momento trágico sus discípulos se quedaron dormidos... hoy, nosotros, discípulos de Cristo, tenemos la ocasión de acompañar al Señor durante la tradicional Hora santa. ¡Permanezcamos junto a Él!

2. VIERNES SANTO

El día de Viernes Santo no se celebra la Eucaristía, todo gira entorno a la Palabra y a la adoración de la Cruz. El mismo silencio con el que nos despedíamos la liturgia del Jueves Santo lo encontramos al inicio de la celebración de la Pasión del Señor, momento en el que todos nos arrodillamos mientras el sacerdote se postra en el suelo frente a un altar completamente desnudo. 

En la Liturgia de la Palabra escucharemos una profecía de Isaías (1ª lectura) sobre el Siervo de Dios que se rebaja hasta la muerte. Responderemos con el Salmo 30: "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu". En la 2ª lectura (Hebreos) se nos presenta a Cristo como autor de salvación eterna. El Evangelio es el relato de la Pasión según san Juan. Después de la homilía se hace la "Oración universal": ante la muerte de Cristo elevamos nuestra oración solemne a Dios Padre. Se trata de diez peticiones seguidas, cada una de ellas, de una oración.

Una segunda parte de la celebración se centra en la adoración de la santa Cruz. El misal propone dos formas de realizarla, pero en ambas la cruz debe estar descubierta y poco a poco se desnuda mientras se canta tres veces: "Mirad el árbol de la Cruz donde estuvo clavada la salvación del mundo", a lo cual se responde: "Venid a adorarlo". En el momento de la adoración el misal propone la antífona "Tu cruz adoramos", los "Improperios" y el himno "Oh cruz fiel..".

Por último, se pone un mantel sobre el altar desnudo y el sacerdote traslada el Santísimo Sacramento desde el lugar de la reserva hasta el altar en silencio y da comienzo el rito de la comunión con el rezo del Padre nuestro y, omitiendo el rito de la paz, se distribuye el cuerpo de Cristo. En el día de Viernes Santo no hay bendición pero sí una oración sobre el pueblo. La celebración finaliza en silencio y se desnuda nuevamente el altar dejando solamente la Cruz.

3. SÁBADO SANTO

Durante este día la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, y se abstiene del sacrificio de la Misa, quedando por ello el altar desnudo hasta la celebración de la Pascua. 





4. DOMINGO DE PASCUA 

Vigilia pascual. Es la noche de la gran fiesta del año y debe notarse en todo: no puede haber más flores en una boda que en esta noche, no podemos cantar más en unas comuniones que en esta vigilia, no puede haber más incienso en un funeral que en el día en el que se da sentido a nuestra fe. En esta noche santa encendemos el fuego que rompe la oscuridad y da paso a la luz de Jesucristo que nosotros seguimos y tomamos luz de su luz. Escuchamos el pregón pascual que anuncia la Pascua. A continuación, serenamente, se escucha la palabra de Dios, que en este día hace un recorrido por la historia de salvación. Entre las lecturas del Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento se entona el gloria mientras se tañen las campanas, se ilumina la iglesia y se encienden las velas del altar; como si la luz irrumpiese definitivamente en la oscuridad de la noche, porque Cristo ha irrumpido así en la historia y el Gloria nos recuerda ese misterio de la encarnación. Después de este momento se proclama la epístola de san Pablo y, a continuación, se entona el esperado Aleluya pascual antes de proclamar el Evangelio: "No está aquí, ha resucitado". El ambón, esta noche más que nunca, simboliza el sepulcro vacío, por eso, junto a él debe llamear con viveza el cirio pascual, porque es Cristo resucitado. Prosigue una breve homilía.

El siguiente rito es la liturgia bautismal en la que se invoca a los santos con las letanías, se bendice el agua y se renuevan las promesas bautismales en lugar del Credo. En esta noche, la oración de los fieles deben hacerla los recién bautizados (si son adultos).

A partir de aquí el sacerdote se dirige al altar y comienza la liturgia eucarística en la forma habitual; sin embargo, en el día de hoy esta eucaristía tiene para nosotros un valor y una riqueza añadida, porque es la que da sentido a todas nuestras celebraciones dominicales. Al final, se despide a la asamblea con el doble aleluya: "Podéis ir en paz, aleluya, aleluya", al cual la asamblea responde: "Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya".

Domingo de resurrección. Aunque la gran fiesta es la vigilia, y en ella encontramos la riqueza de los símbolos pascuales, el domingo de Pascua es la continuación de la fiesta de la resurrección y se prolongará cincuenta días. Aunque no podemos olvidar que esta fiesta continúa cada domingo: "Acuérdate de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal".

Oscar Valado

lunes, 21 de marzo de 2016

Celebremos la Misa Crismal

Uno de los acontecimientos que nos introduce poco a poco en el umbral del Triduo Pascual es la misa crismal que el obispo preside acompañado de su clero y del pueblo de Dios. Inicialmente era una celebración prevista para el Jueves Santo por la mañana, poniendo fin al tiempo litúrgico de la Cuaresma, sin embargo, es costumbre anticiparla al martes o miércoles santo en función de las necesidades pastorales. Esta celebración tiene dos importantes peculiaridades en su liturgia:

La primera y más importante es que el obispo, consagra el "Santo Crisma" (de ahí el nombre de "Misa Crismal") y bendice el óleo de los catecúmenos y de los enfermos que después cada párroco llevará a sus comunidades para poder celebrar los sacramentos del Bautismo, Confirmación y Unción de enfermos.

La segunda (un elemento menos importante y más moderno) es la renovación de las promesas sacerdotales; por ello el cambio de día, para facilitar la participación del mayor número de sacerdotes posibles.


En esta celebración, el Graduale Romanum indica que se debe cantar el O redemptor, un antiguo himno gregoriano con forma antifonal.



O Redemptor sume carmen temet concinentium.

Arbor foeta alma luce 
hoc sacrandum protulit, 
fert hoc prona praesens turba 
Salvatori saeculi.

Consecráre tu dignáre,
Rex perénnis pátriae,
Hoc olívum, sígnum vívum,
Iúra cóntra daémonum.

Ut novétur séxus ómnis
Unctióne Chrísmatis:
Ut sanétur sauciáta dignitátis glória.

Lóta ménte sácro fónte
Aufugántur crímina,
Úncta frónte sacrosáncta
Ínfluunt charís mata.

Corde nátus ex Paréntis
Alvum ímplens Vírginis,
Praésta lúcem, cláude mórtem
Chrísmatis consórtibus.

Sit haec díes fésta nóbis,
Saeculórum saéculis
Sit sacráta dígna láude,
Nec senéscat témpore.



© Fotografías: Miguel Castaño

martes, 16 de febrero de 2016

Ministros extraordinarios de la comunión

Hace pocos años, en el 2004, la Congregación para el culto divino y disciplinas de los sacramentos, publicó la Instrucción Redemptionis Sacramentum en la que se apuntan algunas cosas que se deben observar o evitar acerca de la Santísima Eucaristía.

En este contexto se aborda la cuestión de los Ministros Extraordinarios de la Comunión. Quizás denominados así, no todos identifiquen quienes son, pero seguro que todos tenemos en mente a hombres y mujeres que con generosidad prestan un importante servicio al sacerdote responsable de una comunidad parroquial ayudándole a distribuir la comunión en la Santa Misa. 

Dicho esto, cabe recordar algunas cuestiones fundamentales que nos recuerda la Instrucción al respecto de dichos ministros con respecto a su labor en la Santa Misa:

"Sólo el sacerdote válidamente ordenado es ministro capaz de confeccionar el sacramento de la Eucaristía, actuando in persona Christi. De donde el nombre de «ministro de la Eucaristía» sólo se refiere, propiamente, al sacerdote. También, en razón de la sagrada Ordenación, los ministros ordinarios de la sagrada Comunión son el Obispo, el presbítero y el diácono, a los que corresponde, por lo tanto, administrar la sagrada Comunión a los fieles laicos, en la celebración de la santa Misa. De esta forma se manifiesta adecuada y plenamente su tarea ministerial en la Iglesia, y se realiza el signo del sacramento" (n. 154).

A la luz de esto, aunque parezca una "obviedad", los ministros solo pueden ayudar al sacerdote a distribuir la comunión cuando las circunstancias lo requieran, por ello son "ministros extraordinarios, y no ordinarios (cf. n. 88). La "extraordinariedad" de la ocasión viene dada por la ausencia del sacerdote o diácono, cuando el sacerdote está impedido por enfermedad, edad avanzada, o por otra verdadera causa, como por ejemplo cuando es tan grande el número de los fieles que se acercan a la Comunión, que la celebración de la Misa se prolongaría demasiado tiempo (cf. 158).

Este servicio no se puede comprender como un ministerio más (lector, salmista...) previsto para asegurar la participación plena de los laicos, sino que, por su naturaleza es suplementario y provisional debido a una necesidad. De ahí que en los lugares donde sean necesarios los ministros extraordinarios deben acrecentarse las peticiones para que el Señor suscite abundantes vocaciones a las sagradas órdenes (cf. n. 151). Además, "no es lícito a los laicos que ejerzan este ministerio asumir las funciones o las vestiduras del diácono o del sacerdote" (n. 153); tampoco que los ministros ordinarios, a pesar de estar en la celebración, se abstengan de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a los laicos (cf. n. 157).

Por último, este documento añade que corresponde al Obispo diocesano dar las directrices particulares en cuanto a la designación y formación de estos ministros (cf. n. 160); de ahí que en nuestra diócesis de Santiago de Compostela se publicase en el año 1994 el Directorio y ritual para los ministros extraordinarios de la comunión", en el que se especifica muy bien que este ministerio es litúrgico, al servicio de la comunidad pero extraordinario; delimitando muy bien la concesión del ministerio, las actitudes personales de los candidatos, los cuales, deben recibir una formación específica al respecto; así como sus competencias: ayudar a distribuir la Comunión en la Santa Misa, llevar el pan de la Eucaristía a los enfermos, exponer y reservar el Santísimos sin dar la bendición e incluso –solo si fuese necesario– por encargo expreso del párroco, en conocimiento del Obispo, y siempre que no haya un lector o acólito instituido, dirigir una celebración dominical en ausencia de presbítero.

Ante esta realidad, cada vez más común, en nuestra diócesis, y a través de la Delegación Diocesana de Liturgia, se está realizando un interesante Curso de formación inicial para Ministros Extraordinarios de la Comunión entre los días 15 y 19 de febrero en el CETEP de la Fundación Santa Margarita de La Coruña. 

Con tal motivo, la Delegación de Liturgia anima y se ofrece a los párrocos, arciprestes y vicarios territoriales a fomentar estas iniciativas por zonas pastorales, arciprestazgos o vicarías para conocer y formar a futuros ministros que con generosidad colaboren en nuestras comunidades.


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