viernes, 7 de diciembre de 2018

Azul inmaculada

Fotografía © Miguel Castaño
Es una escena habitual el que en muchas de nuestras parroquias, en el día celebración de la festividad de la Inmaculada Concepción vemos emplear -allí donde los hay- ornamentos de color azul celeste y escuchar durante la homilía la explicación de que tal color se debe a un privilegio concedido a España en el siglo XIX por la ancestral defensa que nuestra nación ha hecho de ese dogma. Aún faltan algunos meses para esta festividad litúrgica, pero es conveniente recordar algunos pormenores del uso de este privilegio pues resulta cada vez más frecuente ver como este color -debido sin duda al celo mariano- es usado para celebrar otras advocaciones de la Santísima Virgen.

Lo primero que hemos que precisar es que el color azul, como tal, no es un color litúrgico. En efecto, son colores litúrgicos todos y solos aquellos que se prescriben en el punto 347 de la actual Instrucción General del Misal Romano, a saber, el blanco, el verde, el rojo, el morado, el negro y el rosado. El color azul es, hablando en puridad, un privilegio litúrgico. Esta distinción no es quisquillosa ni rebuscada, dado que según un venerable principio litúrgico, "todo aquello que en la liturgia no es obligatorio, está prohibido". El sentido del privilegio litúrgico es precisamente ser una excepción a una ley general, privilegio concedido por la Santa Sede de lo cual puede hacerse uso o no; esto es lo que lo distingue esencialmente de los colores litúrgicos facultativos como el rosáceo o el negro, que no constituyen excepciones, sino posibilidades ad libitum pero que figuran explícitamente en el conjunto de normas litúrgicas de la Iglesia.

El privilegio de poder emplear el color azul no es, sin embargo, el único concedido a España. Existe un breve pontificio, Ad hoc nos, rubricado por San Pío V (al que se añade el Pastoralis officii de Gregorio XIII) en el que se compendian todos los privilegios litúrgicos otorgados a nuestra nación, muchos de los cuales si bien han caído en desuso no debería ser óbice para conocerlos. Tales privilegios son el fruto de centenarias costumbres litúrgicas españolas -y no tanto una concesión graciosa en recompensa a determinados "méritos" como en ocasiones parece interpretarse- que recibieron tal reconocimiento después de haber sido solicitada la continuación de tales usos. Algo semejante ha sucedido con el color azul, que aún antes de la concesión del privilegio se habría comenzado a ser utilizar. Su uso resulta muy anterior a la misma proclamación del dogma por parte de Pío IX; por lo que parece,se comenzaría a utilizar en Sevilla al menos a raíz de la polémica entre maculistas e Inmaculistas en el siglo XVII. El primer reconocimiento de la posibilidad de usar este color tendría lugar en 1817, cuando Pío VII concedió su uso a la catedral de Sevilla para la fiesta de la Inmaculada y su octava. En 1879 la Sagrada Congregación de Ritos extendería este permiso a toda la archidiócesis hispalense. Finalmente el doce de febrero de 1883 según decreto promulgado por la Sagrada Congregación de Ritos se concede su uso las diócesis españolas y sus territorios para la solemnidad de la Inmaculada, su octava, y las misas votivas. Desde la supresión de la octava de la Inmaculada ya en el misal promulgado por Juan XXIII en 1962 acorde a las rúbricas de la instrucción Rubricarum instructum, el color azul queda reducido a la solemnidad de la Inmaculada y a las misas votivas de la Inmaculada. Y para las diócesis españolas, según lo que hemos indicado más arriba, cualquier otro uso está prohibido. No pensemos, sin embargo, que es nuestro país el único en el que veremos emplear vestiduras azules. Los antiguos territorios del Reino de Baviera (actual Estado Libre de Baviera) lo tiene concedido para la festividad de Santa María Reina y en Portugal para las fiestas de la Inmaculada y la Asunción. En todo caso, el uso abusivo de este color fuera de las fechas para las que está concedido supone desdibujar su sentido y el origen del privilegio: la devoción multisecular del pueblo español a la Inmaculada y la defensa del dogma. Fue precisamente en la archidiócesis de Sevilla, en el convento de San Antonio de Padua donde se conservarían -según la tradición- los más antiguos ornamentos confeccionados en color azul para celebrar a la Inmaculada.

Y es un color muy a propósito para celebrar este misterio. Es el azul quizá el más inmaterial y profundo de los colores. Recuerda al cielo, al agua, al aire, al cristal; Por eso también se habría usado en la liturgia cristiana medieval durante el tiempo de Pentecostés pues el símbolo del Espíritu Santo es el aire, el más inmaterial de los elementos, pues "Spiritus ubi vult, spirat". El azul intenso quiere expresar de este modo el desapego a los valores mundanos y la ascensión del alma que tiende hacia lo divino, como nos enseña Efrén el Sirio : “Hoy María se ha hecho cielo y ha traído a Dios, porque en Ella ha descendido la excelsa divinidad y ha hecho morada."Por eso, junto al blanco, es el color de la Inmaculada Concepción. Representa ese encuentro del cielo con la tierra en las Virgen ya concebida sin mancha, que anuncia esa fusión del cielo y la tierra, las dos partes del eje cósmico, unidos para acoger esa autocomunicación divina, y así se expresa de manera elocuente que Dios Padre ante la previsión de los méritos de María la haya querido adornar con este singularísimo privilegio.

D. José Ripoll

Párroco y asesor para la Forma Extraordinaria del Rito Romano





sábado, 1 de diciembre de 2018

Calendario Litúrgico Pastoral 2018-2019


Este Calendario Litúrgico Pastoral ha sido elaborado por el Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española de acuerdo con el Calendarium Romanum, las Normas Universales sobre el Año litúrgico y sobre el Calendario, y el Calendario Propio de España.

INTRODUCCIÓN
— Presentación
— El Año Litúrgico y el Calendario
— Libros que se utilizan durante este año
— Tabla de los días litúrgicos
— Misas rituales, por diversas necesidades y votivas
— Misas de difuntos
— Calendario de Jornadas y Colectas en España
— Días de penitencia
— Signos, siglas y abreviaturas utilizados
— Celebraciones movibles año 2018-2019
— Fiestas de precepto en España

CALENDARIO 2018-2019
— Tiempo de Adviento 2018
— Tiempo de Navidad
— Tiempo ordinario (1.ª parte)
— Tiempo de Cuaresma
— Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales
— Semana Santa y Triduo Pascual
— Tiempo pascual
— Tiempo ordinario (2.ª parte)

CALENDARIO 2019-2020
— Tiempo de Adviento 2019
— Tiempo de Navidad

APÉNDICE
— Anuncio del Nacimiento del Señor
— Anuncio de las celebraciones movibles


La corona de Adviento

Es curioso ver cómo se ha extendido la costumbre de colocar en nuestras iglesias la "corona del Adviento" o "corona de las luces de Adviento"; pese a nos ser preceptivo, es decir, obligatorio. En la introducción general del misal Romano no encontramos ninguna rubrica a este respecto, sin embargo, en el Bendicional (nn.1235-1240) encontramos una explicación sobre su significado y dos modelos para su bendición: en el hogar de la familia o en la iglesia.

La corona de Adviento es un signo que expresa la alegría del tiempo de preparación a la Navidad. Por medio de la bendición de la corona se subraya su significado religioso.

La luz indica el camino, aleja el miedo y favorece la comunión. La luz es un símbolo de Jesucristo, luz del mundo. El encender, semana tras semana, los cuatro cirios de la corona muestra la ascensión gradual hacia la plenitud de la luz de Navidad. El color verde de la corona significa la vida y la esperanza.

La corona de Adviento es, pues, un símbolo de la esperanza de que la luz y la vida triunfarán sobre las tinieblas y la muerte. Porque el Hijo de Dios se ha hecho hombre por nosotros, y con su muerte nos ha dado la verdadera vida.

Tener una corona en el hogar es una buena ocasión para orar en familia y prepararse conjuntamente para la Navidad. En este caso, un laico –por ejemplo el padre o la madre– puede decir la oración de bendición. 

En el caso de hacerlo en la iglesia, es recomendable que sea en la misa del domingo I de Adviento; justo después del saludo inicial, en lugar del acto penitencial. Esto último no quiere decir que se omita el señor ten piedad (ver en este mismo blog la entrada del Señor, ten piedad).

En el momento de encender las velas que correspondan se puede entonar un canto apropiado. Utilizar música instrumental no sería lo más correcto en este tiempo litúrgico en el que se nos pide sobriedad en cuanto a la música y la ornamentación. 

Con respecto al color de las velas de la corona no hay nada dispuesto, pero el sentido común nos lleva a poner las cuatro de color blanco (color habitual de las velas que utilizamos) o, incluso, tres moradas y una rosa, correspondiendo con el color litúrgico de cada domingo, respetando el rosa para el domingo Gaudete o domingo III de adviento. 

Oscar Valado

jueves, 22 de noviembre de 2018

En la Memoria litúrgica de Santa Cecilia

Fresco de la bóveda de Sta. Cecilia.
Cecilia, una historia de amor.

En tiempos del Papa Urbano I (siglo III) había una hermosa joven llamada Cecilia, de familia romana pero convertida al cristianismo. Fruto de su gran vida de fe y amor a Dios decidió entregarle su virginidad. Sin embargo, como era costumbre, sus padres le buscaron un hombre adecuado con el que debía casarse. Valeriano. Era un hombre lleno de virtud, pero pagano. Cecilia, pese a todo accedió al deseo de sus padres, pero poco después de la celebración del matrimonio, nuestra hermosa joven, armada de valor le dijo a Valeriano: 

– Debo comunicarte un secreto [me imagino la cara de Valeriano, pobre!], he entregado mi virginidad a Dios y un ángel del Señor vela por mí. 
   Ante esto, Valeriano se mostró escéptico [no es para menos] así que le dijo a Cecilia: 
– Si quieres que respete tu consagración virginal haz que yo también vea a ese ángel del Señor. De este modo haré lo que me pidas. 
   Cecilia, astuta, le dijo: 
– Si crees en el Dios verdadero y recibes el agua del bautismo verás al ángel del Señor que me custodia.

Valeriano, profundamente enamorado de Cecilia, fue bautizado por el Papa Urbano I y cuando regresó como cristiano a casa... al entrar, vio que Cecilia estaba hablando con el ángel. Obviamente, lo importante no es que Cecilia hablase con el ángel (esto ya se lo había dicho ella) sino que él podía verlo. En ese instante, el ángel se acercó a la pareja y les entregó una corona de flores rojas (símbolo del martirio que padecerían) y otra de flores blancas (símbolo de la consagración virginal de ambos a partir de ese momento). 

Años más tarde, el prefecto Turcio Almaquio, condenó a muerte a Valeriano y a su hermano. Los decapitaron con tres golpes de espada, como mandaba la ley. A Cecilia también la condenaron a muerte. Cuando irrumpieron en su casa (donde ahora está la Basílica de Santa Cecilia) intentaron ahogarla varias veces... pero no fue posible, así que optaron por darle muerte a espada, mientras Cecilia "CANTABA A DIOS EN SU CORAZÓN". Los tres golpes en el cuello no lograron separar la cabeza de su tronco así que la dejaron en el suelo, bañada en su propia sangre. Cecilia tardò tres días en morir. (Todo esto lo recogen las Actas de Santa Cecilia - siglo V). 

Escultura de Maderno
Será Gregorio XIII el que nombre a Cecilia patrona de la música en 1594. La estatua que Maderno esculpió en aquella época muestra tal y como encontraron a Cecilia al abrir su sepulcro en la catacumba donde la habían enterrado. Hoy se puede ver debajo del altar de la Basílica de Santa Cecilia. En ella se percibe la marca de espada del cuello y la curiosa postura de sus manos indicando con tres dedos de la mano derecha y con uno de la izquierda la profesión de fe que la llevó al martirio: tres personas, un solo Dios (Dios trinitario).

Sin duda, la historia de Cecilia y Valeriano, es una historia de amor. De amor entre ellos y de amor entregado, generoso y testimoniado.

Vivir sin Dios es morir, mejor morir con Dios para vivir.


ORACIÓN DE LOS MÚSICOS

Oh! Cecilia, Martir santa y gloriosa
que con tu sangre preciosa 
has testimoniado un amor ardiente por Cristo el Señor,
te invocamos como patrona y protectora.

Tú, has hecho de la vida un canto de amor.
Sostén nuestro trabajo 
para que nuestras obras canten la gloria de Dios;
el Espíritu Santo, Amor y Belleza eterna,
guíe nuestra inteligencia y nuestro corazón.

Intercede ante el Señor
para que abra nuestros ojos y nuestros oídos.
Y así, contemplando el rostro de Cristo, 
hagamos de la música el eco de la divina belleza.
Nuestras obras transmitan consuelo y alegría, 
suscitando en el corazón de los hombres la nostalgia del Paraíso, 
contribuyendo al esplendor y solemnidad de la oración de la Iglesia, 
 que den luz y esperanza para el mundo.

Por tus grandes méritos concédenos unirnos un día al coro del cielo 
allí donde resplandece la sublime armonía de Dios.

Amén.

Basílica de Santa Cecilia (Roma)

Feliz día de Santa Cecilia.



sábado, 30 de junio de 2018

La comunión de los celiacos


En plena época de primeras comuniones, debemos tener en cuenta que cada vez son más las personas afectadas por la enfermedad celiaca; es por ello que debemos conocer las orientaciones de la la iglesia con respecto a esta cuestión para poder informar, acoger y orientar a todas las personas que padezcan esta enfermedad, ya sean niños, jóvenes o adultos.

La Congregación para la doctrina de la fe ya ha emitido dos cartas circulares al respecto (1995 y 2003), puntualizando que:
 
1. Las hostias sin nada de gluten son materia inválida para la Eucaristía.
2. Son materia válida las hostias con la mínima cantidad de gluten necesaria.

Ha sido el año pasado, en 2017, cuando la Congregación para el culto divino y disciplina de los sacramentos, también en forma de carta circular, expresando su preocupación por el proceso de fabricación de las hostias y recordando que éstas solo son válidas si contienen gluten, aunque solo sea una mínima cantidad.

Para ello es muy interesante consultar la web de la Federación de Asociaciones de Celiacos de España (FACE), donde se explica perfectamente que hoy en día la celiaquía no debería ser un problema para que los niños o adultos puedan participar de este sacramento, ya que existen en el mercado hostias con una cantidad mínima de gluten, que permiten al niño comulgar con total seguridad. Para certificar que estas hostias están realmente libres de gluten, FACE las ha analizado y ha comprobado que poseen menos de 20ppm de gluten, cantidad que el celiaco puede tolerar sin ningún tipo de síntoma.

Sensibles a esta realidad podemos informar a las personas que padecen celiaquía o incluso a alérgicos o intolerantes al gluten pero que no padecen dicha enfermedad.

Dicho esto, los celiacos deben informar a su párroco sobre su situación para que este pueda adquirir las hostias válidas para la celebración de la Eucaristía. Si quien las provee es el fiel, compruébese que las formas son las apropiadas, y no las que contienen 0% de gluten.

Es obvio que las formas que han de ser consagradas deben estar sobre el altar durante la liturgia eucarística para su consagración, pero es necesario prestar especial atención a la manipulación de las hostias  para las personas celiacas. La Comisión Episcopal de Liturgia establece unas normas bastante claras al respecto: las formas sin gluten deben manipularse antes que las habituales y colocarse de forma separada en una píxide cerrada y fácilmente reconocible para evitar confusiones y en la Eucaristía, antes de dar la Comunión al celiaco, el sacerdote deberá lavarse las manos si se ha tenido contacto con las hostias comunes; por otra parte, si por alguna cuestión no se pudiese comprobar la idoneidad de la forma que nos ha traído un fiel es preferible dar la comunión bajo las dos especies por intinción. Por último, la solución para aquellas personas que ni siquiera toleran esas formas con un mínimo de gluten deben comunicarlo antes para recibir la comunión con el cáliz, un cáliz sobre el que no se hace la inmixtión.


viernes, 8 de junio de 2018

Ordenaciones 2018


El próximo domingo 1 de julio a las 18:00h. tendrán lugar en la Catedral de Santiago uno de los acontecimientos diocesanos más importante del año: las ordenaciones. 

En esta ocasión serán tres diáconos y dos nuevos sacerdotes; y, como en otras ocasiones, convocamos a todas las personas de la diócesis que quieran formar parte de una interesante experiencia musical, formar parte del "Coro Diocesano" que se encargará de interpretar los estribillos de los cantos, las respuestas y aclamaciones para animar a toda la asamblea. Los requisitos son:

1. Tener ganas de cantar
2. No desafinar mucho ;)
3. Cubrir el formulario de inscripción pinchando AQUÍ (solo tardarás 1 minuto)

Tendremos un sólo ensayo ese mismo día 1 de julio a las 16:30h. en la Catedral. Pero recordad, es imprescindible inscribirse para tener sitio reservado para todos.

El repertorio será el siguiente (puedes escuchar la mayoría de los cantos haciendo clic sobre el título):

Salmo responsorial: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado (Sal 29)
Aclamación elección de diáconos y presbíteros: “Demos gracias a Dios” (O. Valado)
Letanía de los santos 
Vestición presbíteros: “Tu es sacerdos” (O. Valado)
Aclamación a la doxología: “Amén” (Vaticano)
*Comunión II: Ave Verum (W. A. Mozart)

En pocos días pondremos el libro de la celebración a disposición de todos. Si quieres más información puedes escribir a musicaarchicompostela@gmail.com

* Estas dos obras serán interpretadas por un pequeño grupo.




domingo, 27 de mayo de 2018

Sobre el Corpus Christi


La fiesta de Corpus Christi se remonta al siglo XIII. Por aquel entonces, el Papa Urbano IV tenía la corte en Orvieto (ciudad situada al Norte de Roma). Muy cerca de esta localidad se encuentra Bolsena, donde en 1264 se produjo el famoso "Milagro de Bolsena": un sacerdote que celebraba la Santa Misa tuvo dudas de que la Consagración fuera algo real. Al momento de partir la Sagrada Forma, vio salir de ella sangre de la que se fue empapando en seguida el corporal. La venerada reliquia fue llevada en procesión a Orvieto el 19 junio de 1264. Hoy se conservan los corporales en Orvieto, y también se puede ver la piedra del altar en Bolsena, manchada de sangre.

El Santo Padre movido por el prodigio, y a petición de varios obispos, hace que se extienda la fiesta del Corpus Christi a toda la Iglesia por medio de la bula "Transiturus" del 8 septiembre del mismo año, fijándola para el jueves después de la octava de Pentecostés y otorgando muchas indulgencias a todos los fieles que asistieran a la Santa Misa y al oficio. Luego, según algunos biógrafos, el Papa Urbano IV encargó los textos para la liturgia de ese día a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos.

Uno de los cinco himnos que santo Tomás compuso (Adoro te devote, Page lingua, Tamtum ergo, Verbum Supernum Prodiens y Lauda Sion salvatorem) lo conservamos en nuestra liturgia actual como secuencia* de la solemnidad de Corpus Christi: Lauda Sion. Es himno largo, pero de extrema belleza. Se trata de un verdadero tratado teológico (de la época, por supuesto) sobre la Eucaristía. No sólo habla de la debida adoración de la Eucaristía sino que utiliza una forma poética para explicar cuestiones muy relevantes: el fundamento histórico del sacramento (la última cena); la transubstanciación; la alusión directa a las especies que esconden el misterio como "accidentes", no como "sustancia"; la presencia concreta, completa y real de Cristo en las especies, así como en todas las partes de cada; los beneficios de la comunión, etc. Si alguien está interesado en leer con detenimiento el texto original o su traducción al español puede pinchar aquí.

Sin duda es un texto que no sólo merece la pena ser cantado, sino que debe ser meditado.


* Las "secuencias" son breves poemas de carácter litúrgico (pero no bíblico) que en la Edad Media venían siendo habituales –tanto en forma gregoriana, como en forma polifónica entrado el Renacimiento– estos eran insertos en la Liturgia de la Palabra, después del canto del Aleluya y antes de la proclamación del Evangelio. En el Concilio de Trento, como se había realizado un uso abusivo de este tipo de composiciones en la liturgia (existían cientos de secuencias) se limitó mucho su uso; y después de la reforma del Concilio Vaticano II se limitó a cinco grandes fiestas: Domingo de resurrección (Victimae paschali laudes)Pentecostés (Veni, Sancte Spiritus)Corpus Christi (Lauda, Sion)San Benito (Laeta dies) y la Virgen de los dolores (Stabat Mater).


Oscar Valado
Secretariado de Música Sacra
www.liturxia.com


jueves, 5 de abril de 2018

EL TIEMPO DE PASCUA


“Cuánto he deseado celebrar esta pascua con vosotros”  (Lc 22,15) 

1. Origen y significado. 

La Pascua tiene un origen antiquísimo; el término proviene del latín "páscae", que a su vez proviene del griego "πάσχα" (pasja), una adaptación del hebreo "פסח" (pésaj), que significa "paso" o “salto”. Inicialmente era una fiesta de pastores nómadas que, al comienzo de la primavera, ofrecían en sacrificio los primeros corderos del rebaño para pedir la protección divina; a esta fiesta, más adelante, se unió la fiesta agrícola del inicio de la siega; después, a raíz de la liberación de Egipto, la fiesta tomó un nuevo sentido, el de conmemorar la liberación de la esclavitud que Dios había realizado por Moisés. El cordero que ofrecían los pastores se convirtió en el recuerdo de aquella noche en la que el ángel pasó de largo de las casas marcadas con su sangre, la noche que fue el inicio de la marcha hacia la libertad. Y el nombre de "Pascua" pasó a relacionarse con este "paso" salvador. 

La Pascua será, desde entonces, la fiesta central del pueblo de Israel. Y será en los días de esta fiesta cuando Jesús es detenido y ajusticiado. Su resurrección, entonces, será entendida por sus discípulos como la nueva Pascua, la definitiva: aquella liberación que Israel había experimentado por obra de Dios, se convertirá –a partir de ahora– en liberación para siempre y para todos. De este modo, la Pascua vincula el Antiguo y el Nuevo Testamento; manifiesta la victoria ganada en la Cruz por Jesús sobre el demonio; los hombres estábamos bajo la esclavitud del pecado pero en Cristo tenemos vida nueva. 

Hay una continuidad entre la Pascua judía y la cristiana: Cristo, es inmolado el mismo día de la pascua judía, en que se inmolaban los corderos en el templo. Jesús es el Cordero Pascual que nos libera del pecado. Por eso nuestra pascua, como la judía, recuerda la liberación de Egipto, el paso por el Mar Rojo, el cordero pascual, etc., pero con un significado pleno, entre la continuidad y la novedad. Por la resurrección de Jesucristo, toda la humanidad está llamada a la vida definitiva. Es la "Pascua florida", la vida nueva que florece y vence a la muerte. La Iglesia de Roma comenzó a celebrar la Pascua el primer domingo después de la primera luna llena del equinoccio de primavera. Este domingo siempre cae entre el 22 de marzo y el 25 de abril; y el primer Concilio de Nicea (325) decretó que la práctica romana para determinar el domingo de Pascua debía observarse en toda la Iglesia; y en función al domingo de Pascua se calculan todas las fiestas movibles del calendario. 

2. Características y peculiaridades de este tiempo. 

La Pascua se prolonga durante 50 días, es decir, desde la noche de la Vigilia Pascual hasta el domingo de Pentecostés. Componen este tiempo 8 domingos: El domingo de Resurrección con su octava, 5 domingos de Pascua, la Ascensión y Pentecostés. 

Durante este tiempo, se harán presentes en nuestras celebraciones diferentes elementos y símbolos que nos ayudan a comprender mejor el misterio que celebramos y nos ayudan a tomar conciencia de que estamos en Pascua: 

El cirio pascual. En la celebración de la vigilia pascual, en la oscuridad de la noche, tras bendecir el fuego, se enciende un gran cirio que representa a Cristo resucitado, luz que vence a las sombras. El ambón simboliza el sepulcro vacía, por ello, durante toda la pascua, el cirio permanece llameante junto a él, es la presencia de Jesús resucitado en la comunidad. 

El Aleluya. Es el canto más significativo de la Pascua. Es una palabra hebrea que quiere decir "alabemos a Dios". Bendecimos su nombre por el misterio que ha obrado en nosotros a través de su resurrección. Con el aleluya aclamamos al Cordero, tal y como encontramos en el Apocalipsis: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder son de nuestros Dios" (Ap 19, 1). 

El agua. La noche de Pascua se bendice el agua con la que se bautizará –si los hay– a los catecúmenos. También seremos aspergidos con el agua que renueva nuestro propio bautismo; rito que se puede realizar todos los domingos de Pascua en sustitución del rito penitencial. 

La ornamentación de la iglesia. Otros signo visible e importante de este tiempo debe ser el cuidado de la ornamentación: las flores, la luz, todo lo que pueda crear un clima festivo, porque estamos en el tiempo más importante del año. 

3. Canto y música en la Pascua 

Como en los demás tiempos litúrgicos, debemos elegir un repertorio apropiado que podremos repetir durante los 50 días que dura la Pascua. Eso sí, la vigilia pascual y el domingo de Pascua debe ser la celebración más solemne del año, con todo lo que eso significa. 

- Durante este tiempo es conveniente hacer la aspersión mientras se canta: "Vidi aquam" u otro canto de carácter bautismal como por ejemplo: "Un solo Señor". 

- Se vuelve a entonar el himno del Gloria. 

- La antífona del salmo responsorial puede sustituirse a diario por "Aleluya, aleluya". 

- El domingo de pascua, después de la segunda lectura se debe cantar la secuencia: "Victime paschalis laudes" – Ofrezcan los cristianos / ofrendas de alabanza / a gloria de la Víctima / propicia de la Pascua... 

- El aleluya también vuelve a resonar en la iglesia como la aclamación más importante antes de proclamar el Evangelio desde el ambón iluminado por el cirio. 

- Desde la vigilia Pascual hasta el II Domingo de Pascua se despide a la asamblea con el doble aleluya, preferiblemente cantado: “Podéis ir en paz, aleluya, aleluya”. 

- Al repertorio tradicional como O filii et filie, se pueden sumar otras propuestas en castellano o en gallego que han de guardar la correspondiente coherencia con el tiempo pascual. 

- La antífona mariana por excelencia durante este tiempo es el Regina Caeli – Reina del cielo 

- En Pentecostés, último domingo de Pascua, debe hacerse especial hincapié en las peculiaridades de esa solemnidad, por ejemplo: la secuencia Veni, Sancte Spiritus, o el Veni Creator; también en sus traducciones. 

miércoles, 14 de febrero de 2018

Tiempo litúrgico de Cuaresma


a.    Origen y significado.
 


Posiblemente, al oír la palabra "Cuaresma", uno empieza a pensar en: ayuno, abstinencia, limosna, penitencia, austeridad, etc.; parece un tiempo triste, sin embargo, debemos aproximarnos a este tiempo litúrgico dejando nuestros prejuicios de lado, haciendo nuestras las palabras del prefacio I de Cuaresma: Concedes a tus hijos anhelar, año tras año, la celebración de la Pascua, con alegría y conversión de corazón. Para que, dedicados con mayor entrega a la oración y al servicio de los hermanos, lleguemos a ser con mayor plenitud hijos tuyos con la celebración de los sacramentos que nos dan nueva vida. 


Sabemos que los primeros cristianos sólo tenían una fiesta: el domingo; sin embargo, las comunidades cristianas pronto coincidieron en el deseo y en la necesidad de celebrar un día al año, con especial solemnidad, la Pascua del Señor. Ese día correspondería, más o menos, con los días de la muerte y resurrección del Señor; y, también, con la Pascua judía, la cual se rige por el calendario lunar. Esta solemne celebración suscitó inmediatamente una preparación, que inicialmente se limitó a lo que ahora conocemos por viernes santo y sábado santo, luego fue una semana, pronto tres, finalmente cuarenta días –haciendo alusión a los cuarenta días del diluvio, a los cuarenta años por el desierto del pueblo de Israel, pero, sobre todo, a los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de ser tentado. 


Podemos afirmar que el nacimiento de la Cuaresma tiene lugar durante el siglo IV, según el testimonio de Eusebio (332). Durante ese mismo siglo se consolida, tanto en Oriente como en Occidente; aunque posteriormente, sobre todo en la Edad Media, ha variado el número de días: Cuadragésima, Quincuagésima, Sexagésima e incluso Septuagésima. En cualquier caso, la Cuaresma Romana tradicional tiene un triple componente: la preparación pascual de la comunidad cristiana, el catecumenado y la penitencia canónica. 


b.    Características y peculiaridades de este tiempo.

El tiempo de Cuaresma según la Carta Apostólica Mysterii Paschalis de Pablo VI, con la que se aprueban las normas generales del Año Litúrgico y del nuevo Calendario Universal:


27. El tiempo de Cuaresma esta ordenado a la preparación de la celebración de Pascua. En efecto, la liturgia cuaresmal dispone a la celebración del Misterio Pascual, tanto a los catecúmenos, haciéndolos pasar por los diversos grados de la iniciación cristiana, como a los fieles, que recuerdan el bautismo y hacen penitencia.
28. El tiempo de Cuaresma va desde el Miércoles de Ceniza hasta la Misa de la Cena del Señor, exclusive. Desde el comienzo de Cuaresma hasta la Vigilia Pascual no se dice Aleluya. El miércoles que comienza la Cuaresma, que es en todas partes día de ayuno, se imponen las cenizas.
30. Los domingos de este tiempo se llaman: primer, segundo, tercer, cuarto, quinto, domingo de Cuaresma. El sexto domingo, con el que comienza la Semana Santa, se llama «Domingo de Ramos de la Pasión del Señor».
31. La Semana Santa está destinada a conmemorar la Pasión de Cristo desde su entrada mesiánica en Jerusalén. Durante la mañana del Jueves Santo, el Obispo que concelebra la Misa con su presbiterio, bendice los óleos sagrados y consagra el santo crisma.

A parte de estas características, cabe destacar algunas peculiaridades de este tiempo:

- Miércoles de ceniza: tiene un origen antiguo (s. XII) y se impone diciendo: "Acuérdate que eres polvo y al polvo volverás" (Gn 3,19); o "Conviértete y cree en el Evangelio" (Mc 1,19). Su origen está en las antiguas penitencias medievales, sin embargo sigue vivo su simbolismo: a) condición débil y caduca del hombre; b) condición pecadora; c) oración de súplica al Señor; d) esperanza en la resurrección.

- Austeridad en el espacio litúrgico: ornamentos, flores, música...

- Limosna: es dar de lo nuestro a quien lo necesite, no solo dinero.

- Oración: vivir con más intensidad personal nuestra relación con Dios.

- Ayuno: significa adquirir libertad, tener la voluntad de abstenernos de algo.


c.     ¿Música sí o no?

El tiempo de Cuaresma es un tiempo claramente austero. Esto no quiere decir que hagamos desaparecer la música de nuestras celebraciones; pero sí debemos estar atentos –como en todos los tiempos litúrgicos– al repertorio que seleccionamos. Algún criterio fundamental para esta selección debe ser:

- NO se canta el Gloria (excepto en alguna solemnidad, ej.: san José)

- NO se canta el Aleluya, debe ser sustituida por otra aclamación

- NO se debe interpretar música instrumental (excepto el domingo IV - Laetare). En este tiempo se limita el uso de los instrumento para sostener el canto.

- El primer domingo de Cuaresma se podría iniciar la celebración con la letanía de los santos.

- La oración de los fieles se podría resaltar cantando como respuesta: Kyrie eleison

- El Attende, Domine es típico y modélico como canto cuaresmal. El olvidarlo sería una pérdida; al igual que la antífona mariana Ave Regina Caelorum.

(Orientaciones del Directorio Litúrgico-Pastoral de la CEE)


viernes, 9 de febrero de 2018

Primer número de Ars Celebrandi


Este mes se ha publicado el primer número del Boletín Ars Celebrandi, esta publicación pretende ser un recurso más que la Delegación de Liturgia quiere poner al servicio del clero y comunidades religiosas de nuestra diócesis con la finalidad de informar de las noticias y novedades litúrgicas que vayan surgiendo de la Congregación para el Culto Divino y Disciplina de los Sacramentos; así como de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.

Por otra parte, intentaremos ir abordando cuestiones litúrgicas que el Señor Arzobispo nos ha pedido tratar para que nuestras celebraciones respondan con mayor fidelidad al verdadero espíritu de la liturgia, ser fuente y culmen de la vida cristiana, estímulo para nuestra misión evangelizadora y caritativa.

Por último, este boletín quisiera ser también cauce para un constante contacto con el clero diocesano y comunidades religiosas de nuestra diócesis, acercando propuestas y proyectos; así como un ofrecimiento sincero para estar al servicio de parroquias e instituciones en el área litúrgica, ya sea abordando aspectos formativos, preparación de celebraciones, asesoramiento o elaboración de informes, etc.


Delegación Diocesana de Liturgia


Se distribuye con la publicación periódica PRESBITERIO de la Delegación para el Clero.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...