lunes, 18 de marzo de 2019

La hora de Jesús

Próximamente va a estar disponible en las librerías una publicación titulada “La hora de Jesús. Celebraciones de Semana Santa”.

Se trata de un subsidio que recoge los textos litúrgicos de toda la Semana Santa desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Pascua (del misal, leccionario, libro de la sede y liturgia de las horas).

Esta publicación pretende ser una ayuda a los sacerdotes, ministros y fieles para conocer, preparar y orar los textos y las celebraciones de los días más santos del año cristiano.

lunes, 11 de marzo de 2019

Una nueva Cuaresma

La celebración de la Pascua en los tres primeros siglos no tenía un periodo de preparación. Se limitaba al ayuno en los dos o tres días precedentes. En Occidente tenemos los primeros testimonios directos de la existencia de la Cuaresma en el siglo IV: Egeria habla de ella para Jerusalén e, indirectamente, para Hispania; san Agustín para África; san Ambrosio para Milán. Para Roma, el historiador Sócrates atestigua por primera vez, probablemente para el siglo IV, un tiempo de preparación de la Pascua de tres semanas de ayuno, excepto sábados y domingos. Pero se trata de un estadio que podemos llamar todavía precuaresmal. A finales del mismo siglo IV, tenemos testimonios de una preparación a la Pascua de seis semanas. Es la Cuaresma de la época de san León (+461). Al desarrollo de la Cuaresma contribuyeron la disciplina para la reconciliación de los penitentes que tenía lugar el jueves santo por la mañana, cuarenta días después del inicio de su preparación, y la institución del catecumenado con la preparación inmediata de los “iluminados” al bautismo, celebrado en la vigilia pascual. Estas seis semanas experimentaron progresivamente modificaciones. En efecto, las primeras fuentes romanas muestran un estadio todavía más reciente de la Cuaresma, en el que el tiempo de preparación empieza con el miércoles anterior al primer domingo de Cuaresma (nuestro “miércoles de ceniza”). Posteriormente se añadieron otros domingos de preparación a la Cuaresma, quincuagésima, sexagésima, septuagésima. 

Después del Concilio Vaticano II, la Cuaresma se reformó según los criterios de la Sacrosanctum Concilium, que indicó claramente su sentido fundamental: “el tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para que celebran el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia” (n. 109). 

La Cuaresma actual, como todos sabemos, inicia con el miércoles de ceniza y finaliza con la misa en la Cena del Señor exclusive. Es importante recordar que se inaugura el “miércoles” no el primer domingo, ya que ningún domingo del año tiene carácter penitencial, ni si quiera en Cuaresma. De ahí que entre los 40 días de la Cuaresma no se cuentan los domingos. Esgrimir razones pastorales no es razón para alterar el sentido litúrgico, teológico y pastoral de este rito centenario, el cual carece de sentido si no es para inaugurar este tiempo penitencial.

Además de la riqueza de los textos eucológicos, en los formularios cuaresmales tenemos una copiosa serie de textos bíblicos. La celebración litúrgica, incluso en lo que se refiere al desarrollo temático, pone el acento principal en el domingo. En los cinco domingos anteriores a al domingo de Ramos, el leccionario dominical ofrece la posibilidad de tres itinerarios diversos y al mismo tiempo complementarios: un itinerario bautismal (ciclo A); un itinerario cristocéntrico-pascual (ciclo B); un itinerario penitencial (ciclo C). Todos los domingos están organizados temáticamente. El pivote es la lectura evangélica. 

En este año (ciclo C) los domingos constituyen el paradigma de una grande y profunda catequesis sobre la reconciliación. También dicho tema encuentra su vértice en la celebración de la Pascua, signo supremo de nuestra reconciliación con el Padre. Bautismo y penitencia aparecen así como las dos constantes en las que se basa todo el camino cuaresmal en orden a la plena reconciliación del hombre con Dios. Los evangelios de los dos primeros domingos repiten los temas de la tentación del desierto y la transfiguración con las características del evangelio de Lucas (4,1-13;9,17-36). Para los tres domingos siguientes se utilizan fragmentos que se refieren a la conversión: la parábola de la higuera estéril (Lc 13,1-9); la parábola del hijo pródigo (Lc 15,1-3.11-32); la adúltera perdonada. 

El significado y el contenido de la Cuaresma es expuesto de modo sintético y preciso en el prefacio primero de Cuaresma: “Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que, dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno, por la celebración de los misterios que nos dieron nuestra vida, lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios”. 

La colecta del primer domingo habla de la celebración cuaresmal como de un sacramentum. Si la Cuaresma es un “sacramento”, es decir, un “signo sagrado”, ello significa que todo cuanto forma parte de la institución cuaresmal –gestos y palabras– es una realidad unitaria y significativa. La Cuaresma en su conjunto de palabra que anuncia los acontecimientos de la salvación, oraciones, ritos y prácticas ascéticas, es un gran signo sacramental, mediante el cual la Iglesia participa en el misterio de Cristo que por nosotros realiza la experiencia del desierto, ayuna, sale victorioso de la tentación, escogiendo el camino del siervo humilde y sufriente hasta la cruz. 


Cf. Matias Augé, Liturgia. Historia, celebración, teología, espiritualidad, CPL, Barcelona 2015.


sábado, 9 de febrero de 2019

El Tiempo Ordinario

Presencia del Señor en el camino de la Iglesia

a.    Origen y significado.

El tiempo ordinario tiene su origen en el domingo, en la celebración de la "Pascua" que se repetía semana tras semanas (cf. Hch 20,7). Poco a poco se han ido incorporando en la liturgia de la Iglesia los diferentes tiempos fuertes que hacen hincapié en algún misterio concreto de Cristo (Navidad o Pascua) o nos sirven como preparación de estos (Adviento y Cuaresma). Sin embargo, el Tiempo Ordinario omás propiamente, tiempo durante el año, es una de las partes del año litúrgico En él se desarrolla el misterio pascual de un modo progresivo y profundo; y, si cabe, con mayor naturalidad aún que otros tiempos litúrgicos, cuyo contenido está a veces demasiado polarizado por una temática muy concreta. Para la mistagogia de los bautizados y confirmados que acuden cada domingo a celebrar la eucaristía, el tiempo ordinario significa un programa continuado de penetración en el misterio de salvación siguiendo la existencia humana de Jesús a través de los evangelios, contenido principal y esencial de la l celebración litúrgica de la iglesia.

El valor del tiempo ordinario consiste en formar con sus treinta y cuatro semanas un continuo celebrativo a partir del episodio del bautismo del Señor, para recorrer paso a paso la vida de la salvación revelada en la existencia de Jesús. Cada domingo tiene valor propio. Se convierte, así, en un camino cotidiano y sencillo; en el que aprendemos de Jesús y compartimos con él las pequeñas cosas de nuestra propia vida.

b.    Características y peculiaridades de este tiempo.

El tiempo ordinario se divide en dos partes:
            1ª) Desde la Fiesta del Bautismo del Señor hasta el Miércoles de Ceniza
            2ª) Desde Pentecostés hasta el I Domingo de Adviento
           
Esto supone que de las 52 semanas del año, 34 discurren en el tiempo ordinario. Y de estas, 6 en la primera parte y 28 en la segunda. Pero más allá de los número debemos destacar la conexión del Tiempo Ordinario con los primeros pasos de las comunidades cristianas que se reunían cada semana para compartir la Palabra y el Pan; es decir, no se celebran grandes acontecimientos sino la cotidianidad de alimentarse con la Palabra y con el Cuerpo de Cristo.

En este sentido, el Evangelio proclamado en cada celebración dominical durante el tiempo ordinario se convierte en el punto de referencia; no porque en otros tiempos no lo sea, sino porque durante todo el tiempo ordinario se hace una lectura continuada de los evangelios sinópticos: Mateo (ciclo A), Marcos (ciclo B), Lucas (ciclo C). El Evangelio de Juan viene representado con el capítulo 6 en el ciclo A. De este modo vamos leyendo las escenas del evangelio por el orden que el evangelista ha dispuesto; y, así, la cotidianidad de Jesús se hace una con la nuestra.

Otra característica muy visible de este tiempo es el color verde de los ornamentos sagrados; aunque no tiene un origen muy definido podría evocarnos la esperanza, la naturaleza, la paz... 

c.     Fiestas que preceden a los domingos del Tiempo Ordinario.

El ritmo de los domingos del tiempo ordinario es importante mantenerlo; sin embargo, a veces hay fiestas que tienen suficiente entidad como para pasar por delante del ritmo dominical. Por ello hay días que cambiamos el color verde de la cotidianidad por el correspondiente de la fiesta que celebremos, que pueden ser de tres tipos:

1º) La solemnidad de Jesucristo Rey del Universo (Cristo Rey). El año litúrgico siempre finaliza con esta celebración en el último domingo del tiempo ordinario (XXXIV).
2º) Solemnidades de la Santísima Trinidad y del Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi). Son los domingo consecutivos a Pentecostés.
3º) Fiestas del Señor o de los Santos que se consideran bastante importantes como para celebrarse en lugar del domingo que corresponda: Presentación del Señor (Candelaria), San Juan, San Pedro y San Pablo, Transfiguración del Señor, Asunción de María, Exaltación de la Santa Cruz, Todos los Santos, Fieles Difuntos, Dedicación de la Basílica de Letrán, el Apóstol Santiago o las fiestas del patrón del pueblo o ciudad.

d.    ¿Un repertorio musical para todo el Año?

Numerosas veces podemos escuchar algún comentario por parte de algún director de coro parroquial que insinúa al adentramos en el tiempo ordinario:

jueves, 3 de enero de 2019

Calendario litúrgico propio de la Archidiócesis de Santiago de Compostela para el año 2019


7 de febrero – Jueves de la IV semana del Tiempo Ordinario.
XXVI aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Julián Barrio Barrio, Arzobispo.
Formulario de la Misa: Por el obispo (blanco).
Lecturas de la Misa: del común de pastores.

8 de febrero – Viernes de la IV semana del Tiempo Ordinario.
V aniversario de la ordenación episcopal de Mons. Jesús Fernández González, Obispo auxiliar.
Conviene recordar este aniversario con alguna petición en la oración de los fieles.
Formulario de la Misa: cualquiera permitido en esta feria del Tiempo Ordinario.
Lecturas de la Misa: de la correspondiente feria del Tiempo Ordinario.

1 de marzo – Viernes de la VII semana del Tiempo Ordinario.
Memoria de San Rosendo, obispo.
Formulario de la Misa: las tres oraciones propias, todo lo demás del común de pastores, obispos (blanco).
Lecturas de la Misa: de la correspondiente feria del Tiempo Ordinario.

20 de marzo – Miércoles de la II semana de Cuaresma.
Memoria de San Martín Dumiense, obispo.
Este año, al coincidir con una feria de Cuaresma, se puede celebrar sólo a modo de Conmemoración.
Formulario de la Misa: oración colecta propia del santo, todo lo demás de esta feria de Cuaresma (morado).
Lecturas de la Misa: de esta feria de Cuaresma.

21 de abril – Domingo de Pascua de Resurrección.
Fiesta del aniversario de la Dedicación de la Iglesia Catedral.
Este año, al coincidir con el Domingo de Pascua, se omite su celebración.
Formulario de la Misa: del Domingo de Pascua (blanco).
Lecturas de la Misa: del Domingo de Pascua.

21 de mayo – Martes de la V semana de Pascua.
Memoria de San Torcuato y compañeros, mártires.
Formulario de la Misa: oración colecta propia, todo lo demás del común de mártires (rojo).
Lecturas de la Misa: de la correspondiente feria de Pascua.

25 de julio – Solemnidad de Santiago, apóstol.
Formulario de la Misa: del propio de Santiago, apóstol (rojo).
Lecturas de la Misa: del propio de Santiago, apóstol.

10 de septiembre – Martes de la XXIII semana del Tiempo Ordinario.
Memoria de San Pedro de Mezonzo, obispo.
Formulario de la Misa: las tres oraciones propias, todo lo demás del común de pastores, obispos (blanco).
Lecturas de la Misa: de la correspondiente feria del Tiempo Ordinario.

22 de octubre – Martes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario.
Memoria de Santa María Salomé, madre de Santiago apóstol.
Formulario de la Misa: oración colecta propia, todo lo demás del común de santas mujeres (blanco).
Lecturas de la Misa: de la correspondiente feria del Tiempo Ordinario.

11 de noviembre – Lunes de la XXXII semana del Tiempo Ordinario.
Memoria de San Martín de Tours, obispo.
Formulario de la Misa: las tres oraciones propias, todo lo demás del común de pastores, obispos (blanco).
Lecturas de la Misa: de la correspondiente feria del Tiempo Ordinario.

7 de diciembre – Sábado de la I semana de Adviento.
XLVIII aniversario de la muerte de Mons. Fernando Quiroga Palacios, Cardenal-Arzobispo.
Formulario de la Misa: en las Misas de difuntos, por el obispo de la diócesis (morado).
Lecturas de la Misa: de las Misas de difuntos.

30 de diciembre – Día VI dentro de la Octava de Navidad.
Fiesta de la Traslación del Apóstol Santiago.
Formulario de la Misa: todo del propio de Santiago, apóstol (rojo).
Lecturas de la Misa: del propio de Santiago, apóstol.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Antífonas de la "O" (VII)

ULTIMA ENTREGA.

Esta entrada forma parte de un conjunto de antífonas gregorianas, que serán publicadas entre el 17 y el 23 de diciembre. Si quieres conocer la "curiosa" explicación inicial pincha AQUÍ. Gracias!


Antífona VII – 23 de diciembre

O EMMANUEL, rex et legifer noster,
expectatio gentium et salvator earum:
veni ad salvandum nos, Dominus Deus noster.

Oh Emmanuel (Isaías 7, 14), nuestro rey y legislador (Isaías 33, 22),
esperanza y salvación de los pueblos (Génesis 49, 10; Evangelio según san Juan 4, 42):
ven a salvarnos, oh Señor Dios nuestro (Isaías 37, 20).


Oscar Valado

sábado, 22 de diciembre de 2018

Antífonas de la "O" (VI)

Esta entrada forma parte de un conjunto de antífonas gregorianas, que serán publicadas entre el 17 y el 23 de diciembre. Si quieres conocer la "curiosa" explicación inicial pincha AQUÍ. Gracias!


Antífona VI – 22 de diciembre

O REX gentium et desideratus earum,
lapis angularis qui facis utraque unum:
veni et salva hominem quem de limo formasti.

Oh Rey de los gentiles (Jeremías 10, 7), esperado por todas las naciones (Ageo 2, 7),
piedra angular (Isaías 28, 16) que reúnes en uno a judíos y paganos (Epístola a los Efesios 2, 14):
ven y salva al hombre que has creado usando el polvo de la tierra (Génesis 2, 7).


Oscar Valado



viernes, 21 de diciembre de 2018

Antífonas de la "O" (V)

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Antífona V – 21 de diciembre

O ORIENS, splendor lucis aeternae et sol iustitiae:
veni et illumina sedentem in tenebris et umbra mortis.

Oh Sol que naces de lo alto (Zacarías 3, 8; Jeremías 23, 5), esplendor de la luz eterna (Sabiduría 7, 26) y sol de justicia (Malaquías 3, 20):
ven e ilumina a quien yace en tinieblas y en sombras de muerte (Isaías 9, 1; Evangelio según san Lucas 1, 79).


Oscar Valado


jueves, 20 de diciembre de 2018

Antífonas de la "O" (IV)

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Antífona IV – 20 de diciembre

O CLAVIS David et sceptrum domus Israel,
qui aperis, et nemo claudit; claudis, et nemo aperit:
veni et educ vinctum de domo carceris, sedentem in tenebris et umbra mortis.

Oh Llave de David (Isaías 22, 22), cetro de la casa de Israel (Génesis 49, 10),
que abres y nadie puede cerrar; que cierras y nadie puede abrir:
ven, libera de la cárcel al hombre prisionero, que yace en tinieblas y en sombras de muerte (Salmo 107, 10.14).


Oscar Valado


miércoles, 19 de diciembre de 2018

Antífonas de la "O" (III)

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Antífona III – 19 de diciembre

O RADIX Iesse, qui stas in signum populorum,
super quem continebunt reges os suum, quem gentes deprecabuntur:
veni ad liberandum nos, iam noli tardare.

Oh Raíz de Jesé, que te elevas como bandera de los pueblos (Isaías 11, 10),
callan ante ti los reyes de la tierra (Isaías 52, 15) y las naciones te invocan:
ven a liberarnos, no tardes (Habacuc 2, 3).



Oscar Valado

martes, 18 de diciembre de 2018

Antífonas de la "O" (II)

Esta entrada forma parte de un conjunto de antífonas gregorianas, que serán publicadas entre el 17 y el 23 de diciembre. Si quieres conocer la "curiosa"  explicación inicial pincha AQUÍ. Gracias!


Antífona II – 18 de diciembre

O ADONAI, dux domus Israel,
qui Moysi in igne flammae rubi apparuisti, et in Sina legem dedisti:
veni ad redimendum nos in brachio extenso.

Oh Señor (Éxodo 6, 2), guía de la casa de Israel,
que apareciste ante Moisés en la zarza ardiente (Éxodo 3, 2) y en el Monte Sinaí le diste la Ley (Éxodo 20):
ven a liberarnos con brazo poderoso (Éxodo 15, 12-13).


Oscar Valado



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